miércoles, mayo 27, 2015

ESPAÑA

Ayer, regresando del hospital, pasé por la plaza de Colón, en donde ondea majestuosa nuestra enseña nacional en un tamaño mas que considerable.

Paciente, valiente, tranquila... con el aplomo que siglos de existencia y una historia de gestas valerosas por parte de sus hijos, (que llegaron a mantener durante siglos, un imperio en el que "no se ponía jamás el sol") confieren a su honorabilidad, fuera de cualquier rastro de duda.


También conoció tiempos negros. De dolor, de hambre, de miseria económica y moral, de miedo... como ahora, que ascienden al poder, gentes llenas de odio y radicalidad que la odian profundamente.

Pero ella ondea suavemente. Consciente al fin y al cabo, que aunque algunos indeseables no la quieran, ella está por encima de todo ello. Y simboliza a todos. Sin ideologías, sin condiciones.

Ella es arena de la playa en Andalucía, roca volcánica del Teide y roca de los Picos de Europa.
Ella es flamenco, sardana y muñeira. Es hombre, es mujer, es pobre y rica a la vez... Ella es ilusión de hinchas deportivos y llanto de la gente de bien, cuando unos desaprensivos han asesinado a alguno de sus hijos.

Es trabajo duro, es sudor de currante, es merecido descanso tras una jornada de labor.
Es Cocido, es botillo, es fabada, es chistorra, es marisco y pescado rebozado.
Ella es un fresco y limpio amanecer y una dorada y colorida puesta de sol.
Es fábrica, es huerta, es mina...

Ella es , simplemente: ¡ESPAÑA!