martes, diciembre 03, 2013

Moto espectacular a la venta

Un buen amigo y de los mejores transformadores portugueses, vende su moto personal porque necesita financiación para uno de sus nuevos proyectos.
La moto tiene unos 35000 kms y varios premios internacionales.
La vende por solo 15000 euros, que dadas las circunstancias, me parece un precio muy atractivo.
Harley Davidson Fat Boy - ano - 1993
Construccion muy premiada en Portugal por Mean Machine

Chassis-Origen transformado
Motor-Evolution 1340
Suspencion-Springer
Manillar-Mean Machine
Comandos-K-Tech
Deposito aceite-Mean Machine
Ruedas.Electra Glide 2007
Frenos dianteros-PM
Ignition-Dyna single fire
Andrews cams EV27
Kickstart e electric start
Carburación S&S

lunes, octubre 07, 2013

Cartel vintage pin up

domingo, septiembre 08, 2013

jueves, agosto 29, 2013

THE GAMBLER (El jugador).



Pedro era un hombre de esos que parece que se van a comer el mundo. Con una gran sonrisa y su elevada estatura, conocía a toda la gente y quien mas y quien menos, había oído al menos hablar de él en la ciudad.
Con un carácter muy extrovertido y con un morro que se lo pisaba, tenía todo el aspecto del típico triunfador. Las mujeres se lo rifaban y en los buenos restaurantes no necesitaba de reserva previa para que el maitre le proporcionase siempre una de las mejores mesas.
Vestía siempre de traje y tenía una bonita y enorme BMW siempre limpia e impoluta. También había tenido un lujoso deportivo, pero cuentan las malas lenguas que lo perdió en una partida de póker ilegal.

Porque si. Efectivamente, Pedro no era tan perfecto como era de suponer. Desde hacía ya tiempo, la Diosa Fortuna lo llamaba con demasiada frecuencia a esos sitios en donde el dinero y las pertenencias personales cambian de mano en mano, dependiendo de si la jodida diosa te sonreía o no esa noche y marcaba la diferencia entre ganadores y perdedores.

No había diferencia para Pedro. Lo mismo le daba una buena mano de poker que una sensual ruleta giratoria. Un black Jack o una musical y luminosa maquinita con los tres tréboles de la suerte alineados frente a sus ojos. Unas voluptuosas y redondas bolas de billar o el melodioso tintineo de los dados al caer sobre el aterciopelado tapete.

No se sabe desde cuando tenía esa afición. Hay quien cuenta que desde que trabajó de portero en una sala de fiestas en la que en la trastienda, se jugaban fuertes sumas de dinero en partidas ilegales y él debía de sacar de vez en cuando y patear el culo a aquellos a los que la diosa fortuna les había arrebatado mas de lo que su propia solvencia económica les podía haber permitido perder aquella noche.

Desde entonces, cada vez que se jugaba en su presencia, a Pedro le subía un cosquilleo por el estómago que le impulsaba entre sudores a probar suerte. La vida era una gran apuesta. El tiempo que tardaría en llegar de un sitio a otro en su moto, las previsiones políticas del momento, la duración de las relaciones de sus amigos con sus parejas o incluso hasta para el mismo echar un polvo, necesitaba apostar con algún conocido si fulanita o menganita caerían o no ante sus encantos de seducción o por el contrario, recibiría un corte y tendría que pagar los servicios de una prostituta para follar aquella noche.

Caballos de carreras, perros en el canódromo, quinielas semanales y decenas de billetes de lotería eran los “deberes” para la semana, pero cuando llegaba el sábado noche, las apuestas se transformaban en la excitante forma de conductores suicidas, peleas de perros o cualquier otro tipo de apuesta ilegal que alimentaban su morbo en el juego. Afición y modo de vida de un machote ganador, como el mismo se describía, que siempre acababa perdiendo mas dinero y con mas rapidez, que el que obtenía de aquella manera tan fugaz, trepidante y para él , tan placentera.

Todo fue mas o menos bien hasta que Pedro se convirtió en habitual perdedor de ciertos círculos de amistades. Prestamistas sin escrúpulos que te daban crédito con una limpia sonrisa a cambio de vender tu alma al diablo. Tahúres tramposos con un aire de respetabilidad y glamour exterior, pero completamente podridos de puertas para adentro. Que si te retrasabas en los pagos, te rompían hasta el aliento, a modo de advertencia, pero que en el caso de Pedro, debido a su profundo conocimiento del ambiente y a su característico don de gentes, le llevó a un circulo de deudas que acabó por verse una noche de cierto viernes del mes de Junio en una habitación repleta de gente pero en la que solo dos hombres se encontraban sentados frente a frente con la única separación de una mesa entre ellos y un revolver del 38 special sobre la madera de esta.

El sudor de sus frentes se mezclaba con el humo del tabaco. Sentían en su nuca la mirada ansiosa de los espectadores que habían llegado a apostar millones de pesetas por ver como entraban dos hombres, pero que solamente saldría con vida tan solo uno de ellos. Comentarios entre las sombras y la luz cegadora de la lámpara central que quedaba entre ellos, a pocos centímetros sobre sus ojos. Iluminando intensamente, aquel objeto pavonado en negro, frío y metálico que aquella noche acabaría con la miserable existencia de uno de ellos dos.

Pedro vio como su oponente cogía el revolver e hizo girar el tambor con una sola bala en una de las seis recámaras. Sudaba como un cerdo y los ojos muy abiertos, parecían que se le iban a salir de las orbitas al mirar con ansiedad y miedo el oscuro objeto que tenia entre sus manos y que apoyaba en la cabeza para apretar rápidamente el gatillo.
Durante unos segundos, el mundo se resumió en un solo sonido. Un siniestro “click” que cambió la cara completamente tensa de quien tenia aún el revolver en sus manos hacia un resoplido de alivio y un rápido relajamiento de las facciones de la cara.

Ahora Pedro sabía que era su turno. Nunca había sido un cobarde, pero tenía ganas de llorar y de salir corriendo de aquel lugar.
Miró el revolver de nuevo y volvió la cara hacia el organizador del acto. Su falso padrino y amigo que le había llevado con engaños y coacciones hasta ese lugar, le miraba frío e impasible, flanqueado por sus guardaespaldas que estaban pendientes en cada momento de una leve expresión de su jefe para saltar sobre quien fuera, cual fieles lebreles a la orden de su amo para infligir daño o miedo a quien esa noche, cayese en desgracia.

Volvió a mirar el siniestro objeto oscuro de la mesa y la mirada de su rival, llena de ansiedad.
Pedro puso su mejor cara de poker. Era un ganador, pensaba para sus adentros y si alguien tenía que morir, sería el pobre diablo que estaba ante él con ojos de sapo asustado.

En pocos segundos, su vida pasó por su memoria y el ritmo del corazón, muy acelerado, le latía en todas las arterias de su cuerpo con una fuerza tremenda. Los olores olían mas, los sonidos se encontraban amplificados en sus oídos y hasta el frío tacto del metal del arma, parecía mas frío que nunca.
Dio la última calada al cigarrillo y llenó sus pulmones con el humo tranquilizador del tabaco mientras realizaba el ritual de girar el arma, hacer rodar el tambor del cargador y encarar el cañón hacia su sien. Notó entonces como una gota de sudor le cosquilleaba en la frente mientras se deslizaba pesadamente hacia abajo y el recorrido del gatillo le pareció larguísimo, eterno hasta que se amartilló el arma y el percutor cayó pesadamente sobre otra recámara vacía con el aliviante “click” característico, mientras él se mordía los labios para no gritar de miedo entre los jadeos mal disimulados de su acelerada respiración.

Pedro sonrió y bromeó mientras dejaba el revolver sobre la mesa y observaba la cara de pánico de su contrario. Fue entonces cuando lo vio llorar. Un tío como un armario de dos cuerpos y perfectamente vestido, llorando como una maricona.
Le ofreció el revolver empujándolo hacia el sobre la mesa y le animó fríamente. La frase fue algo así como: “No te me rajes ahora julay. ¡Venga, con dos cojones!, no les des a estos cabrones ese gustazo”.
El hombre cogió presuroso el revolver y apretó el gatillo rápidamente para no tener que pensar o sentir mas, el pánico que le producía el hecho de dispararse él mismo un arma en la cabeza.
En esta ocasión, un sonido breve e intenso, que le resultó un tanto sordo, se produjo mientras la cara y manos de Pedro, se manchaban de algo viscoso y húmedo, a la vez que veía al pobre diablo caer sobre la mesa con solo media cabeza en su sitio. El resto la había desparramado sobre mesa, paredes y sobre él mismo.

Se levantó limpiándose la sangre y sesos de la cara y traje y maldiciendo por ello con cara de repugnancia, pero con una gran felicidad disimulada en la mirada y en la comisura de la boca por no haber sido el que había palmado esa noche. Se apresuró a cobrar el poco dinero que le quedaba tras saldar las deudas con su padrino y salió al callejón a respirar algo del aire fresco de la noche. Tenía ganas de llorar, de gritar, de ponerse en posición fetal y sentirse protegido, pero eso no podía hacerlo él. Según el protocolo, lo que debía hacer ahora y que todos lo supiesen, sería pagarse una buena puta y echar unas partiditas al billar en el club, a la vista de todos para demostrar de que pasta estaba hecho.

En ese instante, el señor Maldonado, su padrino. Salió al callejón con él. Su sonrisa cínica no le hacían presagiar a Pedro nada bueno. Mientras sus sicarios le sujetaban fuertemente, Maldonado le dijo a Pedro que le iba a hacer un último favor. Que ya no le servía para gran cosa, pero que su negocio no podía verse involucrado al descubrir la policía un cadáver de alguien con quien le podían llegar a relacionar en uno de sus garitos.
Mientras tanto, otros dos sicarios, sacaban el cadáver del que hace solo unos minutos temblaba de miedo en la sala y lo arrojaban junto a unos contenedores de basura como si fuese un simple fardo de basura. Después sintió el frío metal del mismo revolver con el que habían estado coqueteando y vacilándole a la muerte instantes antes y la deflagración del arma en su cabeza con gran estruendo y dolor fue lo ultimo que percibió antes de quedarse todo oscuro , silencioso y sin sensación alguna.

A la mañana siguiente, los periódicos de la ciudad, informaban del hallazgo de los cadáveres de Pedro M. Z de 35 años de edad y de Miguel H. U. de 40 en un callejón. Según investigaciones policiales, se cree que ambos hombres, se mataron mutuamente en el transcurso de un ajuste de cuentas.
Nadie reclamó ambos cuerpos y una BMW full equip, único vestigio del paso de Pedro por el mundo, descansa ahora en el deposito municipal de vehículos, aguardando a que el paso del tiempo y posterior subasta, acaben con ella en cualquier desguace de la ciudad en la que vivió y murió Pedro M. Z. El jugador.


Doktor Jeckill.

HERENCIA DEL PASADO

Hay quien afirma, que el ser humano, se crece ante las dificultades.
Constantemente, necesitamos de nuevos retos, metas, objetivos por alcanzar para soportar el camino que compone nuestras vidas.

De igual manera, la masificación de un colectivo, trae consigo a personajes parásitos, a depredadores de modas pasajeras que, debido a su potencial comercial, hacen que las comodidades y el mercadeo de ese colectivo crezca espectacularmente.

Consumidores de modas, que tiempo adelante, abandonarán por otra mas “in”, pero que fomentan una floreciente industria auxiliar y hacen, que igualmente, una enorme manada de borregos similares, se vean inmersos en la ola de esa moda, abultando y produciendo cifras numéricas del fenómeno “fashion” del momento.

Por esa misma razón, el mundo de la moto en España es ahora mismo un verdadero fenómeno de masas.
Cualquier “yuppie” de pelo engominado entre lunes y jueves, con una abultada cuenta en el banco y una poderosa tarjeta de crédito, se transforma los fines de semana en todo un fuera de la ley.

Rebelde sin causa, disfrazado gracias a expertos que han construido una espectacular motocicleta para el, a tatuadores que han dejado en su piel una serie de espectaculares gráficos en forma de tinta subcutánea o artesanos del cuero y diseñadores kustom, que lo han vestido con lo mas puntero en moda biker. Todo a cambio de dinero, pero no de tradición o esfuerzo.

Herencia todo ello de profesionales “de toda la vida” que forjaron su pasión con muchos años de aprendizaje forzoso y duro en lo que durante demasiado tiempo la sociedad rechazó y trató despectivamente con la etiqueta de marginal.
Una cultura propia, una manera de vivir y entender la vida, incompatible con lo que ahora pretenden adoptar toda esa serie de burgueses vestidos de cuero y flecos.

Tiempos pretéritos en los que lo único que podíamos montar, eran motocicletas europeas o japonesas de media cilindrada y de segunda mano, que tras muchos años de servicio y miles de kilómetros bajo la rueda de sus neumáticos, nos obligaban a aprender a repararlas en cualquier cuneta, en compañía de algunos otros marginados que apuraban la esencia de la vida de igual manera que nosotros, o a la creación de cualquier pieza o mejora para la moto, de manera completamente artesanal, debido a la casi completa ausencia de industria auxiliar destinada a crear un mercado para cuatro locos.

Yo, por ejemplo, tras años con motos mas modestas y viejas, ahora tengo una Harley nueva, con un motor de 1600cc. Una máquina magnífica. Un sueño perseguido durante toda una vida que se ha materializado por fin en una tangible realidad.
Pero reconozco que echo mucho de menos aquellos tiempos salvajes. Aquellos locos 80 y 90' s en los que la violencia, la marginalidad, pero también la esencia de lo auténtico y lo creativo, campaban a sus anchas por el panoraba biker de los barrios de la ciudad.
Tiempos en los que una tarjeta VISA, no servia para construirte una moto personalizada en compañía de tus colegas, ni para pagar una “litrona” de cerveza, de la que bebíamos todos los soñadores que rodabamos juntos.

Una estirpe de caballeros peculiares que no dejaban a los suyos tirados en la cuneta de la carretera o de la vida. Que cuando uno de los suyos caía, lo recordaban año tras año bebiendo a su salud en cualquier bar marginal de esos en los que jamás entraría la gente corriente.

Una raza de Quijotes, que la vida a convertido en anacrónicos dinosaurios del pasado. En frikis a los que señalar con el dedo o con los que hacerte una foto por la calle. En personajes demasiado viejos para cambiar, pero que aún son jóvenes para morir.

Un parque movil de motos viejas de mierda, por las que cualquiera de sus dueños mataría. Motos con solera, con un estilo irrepetible, con nombre propio y mas respetadas que la madre o la mujer de cualquiera ya no se ven circular por nuestras carreteras.

Bikers con las manos llenas de grasa tirados en el arcén, reparando su moto y otros bikers que paran para ayudar cuando lo encuentran en su camino sin prisa, son recuerdos del pasado.

Hermandad y fidelidad forjada tras muchos años rodando y bebiendo juntos, que ha dejado paso tristemente a ocultos intereses comerciales o a políticas de poder de los colectivos mas poderosos.

Cifras de trapicheo y marginalidad, que han sido cambiadas por las de cualquier novato sin experiencia que se ha estampado contra un guardarríl de la carretera, dejando su cuerpo como en los cromos del Coyote.
Un “gran hermano” de cámaras de tv y una tecnología que han convertido cualquier vestigio de libertad, en tan solo un efímero recuerdo o fantasía. Controlados en todo momento por la administración gubernamental y la maquinaria recaudatoria y policial.

Llega la puta navidad (Lo ha dicho El Corte Inglés) y tal vez estoy melancólico. Me acuerdo de viejos hermanos caídos (Rafi, Jose, etc) y echo de menos aquellas juergas de los jueves hasta el amanecer. Borrachos, compartiéndolo todo y durmiendo la resaca los viernes en el trabajo.

Apurando la esencia de la vida entre miles de dificultades, que a nosotros, simplemente nos ofrecían cualquier excusa para continuar peleando por una identidad que los viejos rockeros no podemos abandonar, por mucho que la sociedad cambie.

Doktor Jeckill. Diciembre de 2008.

EL SARHENTO SANSHE MARTÍN.



Manolito Sanshe Martín, nació en un pueblecito de lo que ahora se viene a denominar "La España profunda" de una provincia que podría ser cualquiera.

Su padre era un agricultor por cuenta ajena sin cultura ni inteligencia, pero con unas manos como las zapatillas de un jugador de baloncesto que le resultaban especialmente útiles para destripar con la azada, terrones de la madre tierra en su honrosa labor diaria como operario agrario y también para hostiar a su gorda, fea e igualmente inculta madre al regresar borracho del club social agrario (la única taberna del pueblo) tras sus partidas de dominó y mus con los amigos. Resentimientos varios, principalmente para consigo mismo, que hacían rutinarias las palizas que hacía sufrir cobardemente a su esposa e hijos con el consentimiento y aprobación de una sociedad rural, paleta y arcaica.

Cuando Manolito comenzó a ir a la escuela para convertirse en un hombre de provecho, se aficionó a repetir la costumbre de su hogar. O sea, a abusar, pegar, robar la merienda y a ser el más zote de su clase, ya que era lo que su padre le había enseñado a él, a sus hermanos y a su madre todas las tardes. Como sus compañeros del cole eran menos fornidos que él, podía verter sus prejuicios, burlas y su ira contenida hacia ellos en forma de violencia de la más variopinta clase.
Los maestros católicos de aquella época toleraban cualquier "chiquillada" siempre que los crios se aprendiesen el catecismo, las tablas de multiplicar y la lista de los reyes godos junto a las gloriosas gestas bélicas del conductor de la nación, el sacrosanto personaje conocido por "el caudillo".
Pero Manolito no llegaba ni a eso. Su gordura le impedía aprobar la asignatura de gimnasia, su inteligencia sospechosamente similar a la del hombre de Atapuerca no lograba retener los datos suficientes sobre los jodidos reyes godos, tampoco ese baile de números y extraños símbolos cabalísticos que representaban las malditas tablas de cálculo, o los montes y ríos de España que el profesor te hacía recordar tan amablemente de un capón o un pescozón de canto en la cabeza con la regla de madera de la pizarra.

Tras numerosas expulsiones y el atento estudio de su curriculum vitae, su padre y maestro llegaron a la conclusión de que Manolito jamás llegaría a trabajar para la NASA ni a ser el sillón "ñ" minúscula en la Real Academia de la Lengua Española, por lo que resolvieron darle su certificado de escolaridad con un aprobado "pelao" y enviarle a desarrollarse profesionalmente en la misma industria en la que su familia había desarrollado su experiencia laboral durante generaciones: La agraria.

Tras varios años en el "negocio familiar", Manolito se había convertido en un fornido mozalbete con los ojos como los de su madre y las manos como las de su padre. Por él suspiraban enamoradas casi todas las gallinas y ovejas de las granjas de toda la comarca.

Fue aquel año cuando en las fiestas patronales de su pueblo vio la luz que iluminaba su futuro.
Durante el pregón oficial de las fiestas, el balcón del ayuntamiento era ocupado por las "autoridades" (o sea, los que mandan) y Manolito decidió ser un miembro mas de esa selecta clase gobernante de la España de la posguerra.

Alcalde no podría ser porque no era hijo de ningún cacique, no poseía tierras, dinero, abolengo familiar ni tenía una carrera como notario del estado.
Sacerdote, tampoco. Ya que había que estudiar para ello, convencer a la gente con el poder del verbo, llevar una especie de horrible falda y olvidarse de "meterla en caliente" por los restos.
Así que decidió ser Guardia Civil. Con ese porte majestuoso, esa capa de antiguo caballero andante, esa pistola pavonada y mosquetón que imponían temor, ese tricornio y ese bigote que representaban el azote de los vagos y maleantes a la vez que el respeto y admiración de las damas y la gente de bien.
Además tenían economato, le proporcionaban casa y ropa y le pagaban por lo único que a Manolito realmente dejaba de hacerlo sentir como el gusano que era: Repartir hostias sin que te las puedan devolver o pasear por los caminos sin dar un "palo al agua”, beber en la taberna sin pagar un real, etc.

Así que tras licenciarse del servicio militar y romperle el corazón a la cabra del regimiento con su partida, entró a formar parte de la prestigiosa institución conocida popularmente como "Benemérita".
Manolito (ahora ya el guardia "Don Manuel") logró salir de la academia justo antes de que la institución castrense decidiese dar una formación policial y acorde a sus muchachos y se vio con su flamante uniforme verde por tan solo saber disparar un arma y saber desfilar como un soldadito de plomo de pro, por lo que las cosas que había que estudiar fueron llegando con cuentagotas y sin demasiado control ni evaluación. Bastaba con tener y hacerlo todo a base de cojones, gritar mucho y colocarle los "marrones" al más nuevo.

El tiempo fue pasando y su trabajo también. Ahora había cosas buenas como vehículos en los que patrullar sin necesidad de caminar ni montar en bicicleta o posteriormente aquellos Citroen "dos caballos" tan divertidos o Sanglas con ese cambio de marchas tan característico. Pero también cosas muy malas. La modernización de la Guardia Civil exigía a sus miembros una calidad humana, un trato hacia el ciudadano y un nivel técnico e intelectual que él jamás podría ofrecerle al Cuerpo.
Vio como chavalines imberbes destinados a su comandancia, gracias a su empuje e inteligencia, ascendían de grado con relativa rapidez y enseguida pasaban de ser "el nuevo" a darle órdenes a él. ¡A él, que llevaba en el Cuerpo desde antes de que los padres de aquellos crios los concibiesen!

La verdad es que Manuel, había ido ascendiendo como suboficial, como reconocimiento a su dilatada carrera como "dinosaurio" en el Cuerpo tras muchos años de servicio como fiel lebrel del alcalde o gobernador civil de turno. Si había algún cometido que encomendarle en el cual no hubiese que pensar mucho y por muy sucio que fuese el asunto, el cabo Manué Sanshe Martín siempre estaba dispuesto a realizar cualquier misión como si de una operación militar de precisión se tratase.
Su oficial al mando, sus compañeros y demás personas afectadas, deseaban que se jubilase y perderle de vista cuanto antes. Había un respeto obtenido por una hoja de servicios más o menos limpia y muchos años de servicio, pero la verdad es que nadie lo quería ni se fiaba de patrullar con él. Por eso siempre lo hacía con novatos, que en cuanto tenían ocasión, cambiaban de compañero.

Lo destinaron a la sección de tráfico, en donde no podría torturar a los detenidos y en donde lo tendrían más o menos lejos del pueblo, perdido por las carreteras de la comarca. Su lugar favorito eran las inmediaciones de un puticlub de carretera en donde pasaba la mayor parte de tiempo y donde posteriormente tenía la carretera nacional tan cerca que podía cumplir con su cupo diario de multas en tan solo media hora, "fundiendo" literalmente al infeliz que detuviese el coche, moto o lo que fuese bajo su requerimiento.
Era especialmente aficionado a parar a los transportistas y a los moteros, a los que odiaba especialmente por ser gente que viajaba, conocía lugares lejanos y que no revestía dificultad encontrar cualquier excusa para ponerles varias multas de una sola actuación.

Era del dominio público la manera de proceder de este personaje, pero sus mandos y compañeros, más que nada por vergüenza que por otra cosa le hacían el "tapadillo" continuamente. Con frecuencia se veían las palizas que daba a la desgraciada que tuvo la desdicha de casarse con él hacía años pensando que era un hombre "de Ley". Las borracheras que pillaba en el puticlub o bares y que le convertían en un individuo especialmente violento, fanfarrón y pendenciero, haciendo uso y exhibición de su placa y pistola con cualquiera que no le siguiese la corriente o incluso su extraña "afición" por las sesiones sadomasoquistas con jovencitos menores de edad a los que pedía que lo sodomizasen con su propia porra de servicio.
Además, la nueva BMW con la que trabajaba, lucía casi permanentemente los restos de caídas y arrastrones que nunca fueron realmente esclarecidos ya que según el testimonio de Manué y el forzado silencio de su compañero, resultaba que siempre encontraba la moto caída al ir a montarla tras una parada de almuerzo o similar.

Un día del mes de Junio Manuel Sánchez Martín no se presentó en la comandancia. La noche anterior había salido a tomar unas copas al club de carretera pero según la declaración de las trabajadoras del local, esa noche no llegó a visitarlas.
Tampoco sabía nada su esposa, de la cual se sospechó largamente como autora del presunto homicidio de su marido y posterior ocultación del cadáver.
Los moteros y camioneros que frecuentaban la zona y que habían sido víctimas de los manejos del corrupto guardia, fueron igualmente interrogados y puesto bajo sospecha, como también lo fueron algunos vecinos de los pueblos de la zona, algunos jóvenes chaperos y algunos de sus propios compañeros del cuerpo a los que tantas veces cargó con sus errores.

Finalmente, se dejó de buscar a Manuel Sánchez Martín. Nadie tenía ganas de encontrarlo. Ni vivo ni muerto. Vivo habría que volver a aguantarlo y muerto tendrían que buscar a alguien a quien con casi toda probabilidad habría que condenar por pensar y haber hecho lo que tantos de ellos habían deseado hacer con tanta frecuencia.

Finalmente Manué Sanshe Martín fue dado como desertor y como desaparecido. Su mujer ahora comparte su vida con otro guardia que la respeta como persona y como mujer. Los moteros y camioneros de la zona, a pesar de que lo nieguen, se les ha visto tomar café en los bares de carretera con los agentes de la Benemérita con los que parece, ahora existe un respeto mutuo o acuerdo de no-agresión y las chicas del club no han vuelto a tener nunca mas altercados con ningún cliente.

Nadie recuerda ya al sargento Sánchez Martín, aquel bastardo anacrónico que teñía de mierda la imagen de unos hombres y mujeres que visten de verde y que fueron creados para proteger y defender a sus conciudadanos de quien abusa de su fuerza y para servir con profesionalidad a conductores con problemas, personas agredidas o cualquier otra circunstancia pero que algún que otro gobernador civil o politicucho de poca monta, está olvidando sobre el auténtico propósito de los cuerpos policiales, creyendo que sean una especie de recaudadores de impuestos destinados a ejercer un abuso de poder sobre el ciudadano, siendo esta práctica extendida y practicada, gracias a individuos de la "calaña" de Manué Sanshe Martín.

Doktor Jeckill.

NOTA: Este relato, así como los nombres de los personajes o los hechos descritos son ficticios... ¿o no? Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia y si alguien se da por aludido debería recordar el conocido refrán: "El que se pica, ajos come".

Este relato está dedicado "con todo mi cariño y respeto" a la pareja de la Guardia Civil que me "asaltó" el 13 de Junio del 2003 en el Km. 130 de la N-VI y que entre víctima y víctima, circulaban por el arcén de la autovía en sentido contrario, con el único propósito de poder multar a mas cantidad de camioneros y moteros en el menor tiempo posible para llevarle "pasta rápida" a su amo y tal vez, recibir una afectuosa caricia en el lomo.

martes, abril 02, 2013

NOCHES DE BOURBON & BLUES


Los kilómetros pasan inexorablemente bajo las ruedas de mi vieja moto. No recuerdo exactamente desde hace cuando tiempo ya.

El asfalto y gravilla son testigos mudos de mi viaje de Ulises. Purgando mis pecados. Condenado a vagar por la carretera por una eternidad.

Bares de carretera, gasolineras, sucios lavabos de área de servicio… Miradas desconfiadas y curiosas que escudriñan a través del polvo de mis vestiduras.

La vida nómada del que a ya, nada le queda. La vida nómada del fugitivo, del paria social, de quien perdió la esperanza pero no el orgullo.

Bajo la lluvia y bajo el sol. Jornada tras jornada del viaje que mecánicamente traslada mis doloridos huesos de un lugar a otro, sin rumbo definido.
Parando de vez en cuando para efectuar alguna reparación o realizar algún trabajo esporádico o de temporada con el que poder subsistir durante algún tiempo mas.
Durmiendo bajo la fresca manta de la noche estrellada y amaneciendo con las gotas de rocío poblando mi bigote y mi perilla en algunas ocasiones, o en una sucia y destartalada habitación de pensión de mala muerte en otras.

Recuerdos de una vida intensa y rápida… muy rápida. El ejército, las noches de bandas de motoristas, noches de cerveza y rock and roll… Que con el tiempo y la escuela de la vida se han convertido en noches de bourbon & blues en calma soledad.
Recuerdos de amigos que ya no están, de mujeres que no volverán, de familia de la que apenas me queda…
Los molinos de viento me saludan desde lo alto del cerro y niños de ojos enormes desde los asientos traseros del coche de sus asustados progenitores.


El sonido ronco del motor de mi montura y el frio destello de sus piezas metálicas son mis compañeros de viaje. Son los que pintan el cuadro que representa la escena de roadmovie en la que se ha convertido mi existencia.
Hace ya demasiado tiempo que no me visitan los demonios. Hace tiempo que juego al póker con mis fantasmas y ambos hemos aprendido a bromear mutuamente cuando descubrimos que vamos de farol…

Son las noches de bourbon & blues las que entonan la canción de mi vida y que describen la escena de cunetas, viejos pueblos, obstáculos, viejas amistades… Aunque también de los ojos de aquella mujer… Todos ellos quedaron atrás. Tan atrás que apenas puedo vislumbrarlos a través de los espejos retrovisores de la moto de mi recuerdo.

Decadencia en estado puro. Arrugas en la piel curtida, el olor añejo del cuero & el metal y secretos dolores articulares en cada hueso de mi cuerpo exteriorizan a la perfección el estado en que se encuentra la salud de mi alma.
Y esa mirada soñadora, perdida y vencida de músico olvidado. De viejo perro sabio que vaga por los caminos. De orgulloso guerrero mil veces vencido… aunque jamás en el campo de batalla. Y el reflejo en los ojos de mil noches de bourbon & blues.

Doktor Jeckill. 02 de abril de 2013.

viernes, marzo 22, 2013

El primer disco de Dan Wright

El sueño de un gran amigo está a punto de ser realidad. Ayudemos a este galés loco mitad hombre, mitad cerveza a publicar su primer disco con temas propios.

Por cierto: Colaboro en el diseño del disco y os aseguro que el cabronazo...¡ES BUENO!

http://www.verkami.com/projects/4075-es-todo-rock-n-roll

martes, marzo 12, 2013

MORTAL PUNCH

Implicados directamente en todo el proceso, hemos comercializado una firma de diseños y estampaciones muy particulares.

La publicidad es muy agresiva y visual... y aqui os dejo una pequeña muestra:





domingo, marzo 10, 2013

Aikido. El espíritu del Samurai

sábado, marzo 02, 2013

Harley-Davidson busca bandas de rock a través de Facebook para actuar en el Salón MotoMadrid


Ya está activa la aplicación “H-D en concierto” en el perfil oficial de la compañía en
Facebook, www.facebook.com/HarleyDavidson.Spain, abierta a cualquier grupo de rock
o solista que quiera actuar en directo en este certamen.

Barcelona, 1 de marzo de 2013 - Harley-Davidson busca grupos de rock a través de
su perfil oficial de Facebook para actuar en directo en el Salón MotoMadrid, que se
celebrará del 22 al 24 de marzo en el pabellón de Cristal del recinto ferial Casa de
Campo.

A partir de hoy, cualquier banda o solista amateur puede participar en el
concurso online, colgando un vídeo propio en la página de Harley-Davidson en
Facebook, www.facebook.com/HarleyDavidson.Spain, y convertirse en uno de los
grupos musicales que hagan vibrar a los asistentes a este certamen de las dos ruedas.


Los 30 más votados por los usuarios pasarán a ser los finalistas, de entre los cuales un
jurado de Harley-Davidson elegirá a los 10 grupos ganadores que actuarán en directo
en MotoMadrid.
De estos 10 grupos de rock, el mismo jurado elegirá sólo uno que
tendrá de nuevo la oportunidad de actuar en la quinta edición del Barcelona Harley
Days, el mayor evento de la marca en Europa que se celebrará el mes de julio en la
ciudad condal.

martes, enero 29, 2013

RCP (Reanimacion cardiopulmonar)

Concienciados por la labor social que doktorjeckill.com realiza, hemos visto oportuno incluir un video con la explicación básica de la reanimación cardiopulmonar para esos casos en los que una parada cardiorespiratoria se sucede fuera del ámbito hospitalario.

Destinado principalmente al público masculino heterosexual, no ignoréis la importante utilidad que posee este documento de interés sanitario.

sábado, enero 26, 2013

Sosa Metalworks

En este video podemos ver como trabajan en Sosa Metal works.

Con un proceso artesanal de moldeado a la antigua usanza y con resultados tan espectaculares como la moto que se aprecia en el video.

lunes, enero 07, 2013

martes, enero 01, 2013

feliz año nuevo


PD: ¡Y que le den por culo al 2012 y a la casta política!