domingo, diciembre 18, 2011

Servicio de desasistencia en carretera.

20:30 PM.
En una céntrica calle cualquiera de Madrid, justo llegando a recoger a la "pelirroja" a la salida de su curro, se rompe el cable del acelerador de mi pobre y sufrida vieja moto, haciendo que los últimos cien metros los haga tan solo con el impulso que la última recta me ha regalado sin que interfiera ningún "enlatado" gilipolleando en medio de mi averiado camino.

Al llegar a mi destino, procedo a saludar a la chavala con un beso (para que sepa que la quiero) y una palpada de tetas rápida y furtiva (para cerciorarme de que estas, siguen en su sitio), comentándola mi problema y quedando con ella para cuando cierre.
Saliendo posteriormente hacia la moto y empezar a destriparla.

Accedo a la caja de herramientas de la burra, en la que llevo un cable de repuesto y unos prisioneros que sellen el final del cable pero ¡Horror! El puto cable es de embrague y es un poco mas ancho de lo que necesitaría para que pase por los huecos que precisa la moto para instalar dicho cable.

Inmediatamente recojo "mis mierdas" y voy corriendo a las casas de repuestos mas cercanas.
Una de motos y otra de coches, ya que preciso de una pieza tan absurda y tan común que sería sencillo de hallar incluso en una tienda de bicicletas (donde se usan para los frenos).
Todas las tiendas acaban de cerrar hace poco y solo me queda la opción de llamar al servicio de asisténcia técnica que incluía mi seguro y que disponen de coches taller, gruas, mecánicos cualificados, etc con el objetivo de solucionar de una manera rápida, inmediata, cómoda e "in situ" los problemas que los usuarios de dichos seguros tienen en el día a día con su vehiculo (cambios de rueda de repuesto al tener un pinchazo, olvidos de echar gasolina a pesar de los constantes avisos del indicador de reserva y tremendos calentones al no reponer el agua fugada del circuito de refrigeración del vehiculo, principalmente).

Busco en mi cartera la póliza y el numero de teléfono y marco en mi móvil el número de la central de asistencia:
Tuuuuuuut, tuuuuuuut, tuuuuuuut. (Musiquita y una voz impersonal del sistema que me dice: "No se retire. Todos nuestros operadores se encuentran ocupados.En breves momentos le atenderemos" ) .

¡Su puta madre! ¿Breves momentos? Si llevo doce minutos de reloj escuchando la jodida musiquita, la batería del móvil comienza a agotarse y los de compañía de teléfonos se deben de estar frotando las manos elaborando mi próxima factura telefónica.

Cuando ya la gente te mira como a un marciano al verte de color rojo, cara de mala ostia, la mano adherida a la oreja y con la antena del móvil asomándote de la cabeza, te responde la voz de la operadora:
"Señorita Mari Puri. Extensión cuatrocientos, diecisiete".
-Buenas noches ¿que le pasa?
-Coño, pues ya no me acuerdo.¡Ah, si! Necesito una asistencia en la calle Fuencarral.
-Déme su numero de DNI, su matrícula y el color del vehiculo.
-Yo le doy mi filiación, la matricula, la póliza y le explico los dibujos y tonalidad de las aerografias de mi moto.
Ella quiere saber mas detalles sobre las aerografías y se los doy.
-¡Tiene que ser muy bonita! Ah. ¿Se trata de una moto?
-¡Pues claro! A no ser que los de Wakasaki se decidiesen a construir coches sin yo saberlo.
-¿Y que le ocurre?
-Pues verá: Necesito un vehiculo taller que disponga de cables de acero finitos para reparar la averia en cinco minutitos.
Lo demás ya lo tengo yo apañado y listo.
-No tenemos cables de repuesto. Le enviamos una grua que le remolque.
-No señorita. No hace falta remolcar nada. Tan solo necesito el recambio que, a bien seguro, lleva alguno de sus mecánicos.
O si no, lo recojan antes de salir de su central.
-Bueno. Nosotros le mandamos la grua y usted se lo explica. ¿Esta en un lugar visible?
-Si señorita. No hay pérdida. El único gilipoyas con cara de cabreo que se encuentra junto a una moto desguazada en medio de la calle Fuencarral (Calle de tendencias y moda en Madrid) sin bolsas de Zara en la mano y vestido como un "sin techo" a la altura del número 80 y haciendo señales con los brazos a la grua como un náufrago cualquiera, soy yo.
-Bueno. La grua tardará unos veinte minutos.
-Fale. Pos espero.

Cuelgo el teléfono y me quedo montando guardia junto los restos desmontados de mi moto.
Son los últimos días de Noviembre, cae un fino chiriviri de agua helada y hace un frio de cojones.
A todo esto entran dos moros para robar en la tienda donde curra mi chica, encarándose con ella cuando los sorprende. Ella me llama muy alterada y los musulmoros, solo sueltan los bártulos y se marchan presurosamente al ver la que se les caía encima cuando me ven ir a por ellos con los dedos llenos de anillos con demonios y calaveras, chaleco con colores y un objeto metálico e indeterminado en mi mano.

Regreso a la moto y saneo el sistema que tengo que reemplazar mientras continúo esperando a la jodida grua.
A todo esto pasan numerosos "usuarios de moto" (me niego a llamarlos moteros) con relativa frecuencia y ninguno se digna a preguntar si necesito algo.
Se limitan a mirarme con cara de imbécil mientras esperan a que se ponga en verde el semáforo junto al que me encuentro con mi "circunstancia".
Una pareja incluso, aparca su moto naked de serie junto a la mia y se escaquean rápidamente para no tener conversación y tener que echarme una mano cuando me ven con intención de preguntarles.

Vuelvo a mirar el reloj y veo que ha pasado mas de una hora desde la conversación con la central de asistencia.
Como ya no tengo nada mejor que hacer y se me estan helando las pelotas y las manos, vuelvo a marcar y a escuchar musiquita.

-Buenas tardes.¿Que desea?
-Si. mire. Soy el que llamó hace mas de una hora solicitando un cablecito de acero para una moto en la calle Fuencarral.
-Si señor. La grua está en camino.
-¿En camino? ¿Desde donde viene? ¿Desde Andorra?
-No señor, es que en capitales tenemos una demora extra de veinte minutos.
-Bueno es igual. Que se pase por aqui, me tire el jodido cable por la ventanilla y que continúe "asistiendo" a otro usuario si está tan ocupado.
-Se lo comunicaremos al mecánico. De todas formas, llegará en tan solo diez minutos.
-Esta bien. Pues aqui seguiré esperándolo viendo como pasan los coches y las pijas cargadas de bolsas con moda.
-¿Le podemos ayudar en algo mas?
-Pues si, mire. Hagan el favor de enviarme también una ambulancia con equipo de reanimacion para hipotermias.
-En diez minutos señor.

El tiempo continúa transcurriendo. La pelirroja ya ha cerrado "el chiringuito" y me viene a dar apoyo moral (y que no se me acerque ninguna "lagarta" -según ella-) y lee una revista de motos con desgana y aburrimiento.
Media hora mas tarde, me harto de esperar y realizo una "ñapa" en la moto que consiste en aprovechar lo que quedaba de cable roto para hacer un "by pass" entre la palomilla del carburador y mi mano derecha con la que en vez de acelerar girando el puño, tiro del cable hacia arriba directamente con la mano.

Vuelvo a ensamblar el depósito de gasolina y monto de nuevo la moto.
Me lavo las manos con agua caliente en un bar cercano para volver a sentir la sangre circular bajo la semi-congelacion azulada que presentan mis zarpas y me despido de la churri.

Cuando me estoy poniendo el casco, el telefono se pone a sonar y son los del servicio de "desasistencia en carretera" que llaman para decirme que en diez minutos llegará la grua.
Que están llegando a la zona en donde me encuentro y que no me mueva del lugar.
Que el mecanico ha dicho que no tiene cables pero que me remolcará en su enorme y flamante grua hasta el taller que yo desee (Esto a las 22:00 de la noche).

-Muy bien señorita. Eso ya lo hablamos antes y era de esperar que no me apetecía esperar bajo el frio durante dos horas y media para nada.
Ustedes vengan, pero si no me encuentran, es que: O me he congelado y me han evacuado los del SAMUR o mi paciencia (y mi suscripción con ustedes) se habrá acabado y ya me he ido.
Buenas noches.

Cuelgo el maltrecho y agotado movil, me abrocho el "tapacuernos" y me marcho para mi casa en donde tengo dos o tres cables de los que necesito, esperándome para ser instalados mañana por la mañana (en tan solo cinco minutitos).

Aún recuerdo el careto que pusieron unos sicarios municipales cuando adelanté su coche patrulla unos metros mas adelante lijándoles con mi moto y con las manos agarrando extraños cables que salían de la panza de la máquina.
También recuerdo el frio que pasé esa tarde, el nombre de la compañía de asistencia que me "asistía" (RACE), de los muertos de su director gerente y de la suculenta y calentita cena que debió tragarse el cabrón de la grúa, antes de cumplir con su trabajo adecuadamente.
Espero de todo corazón que todo fuese de su gusto y que estuviese comodo y calentito en su taberna favorita.

Por cierto: ¿Alguien sabe que tal funcionan los de esa nueva compañía de asistencia en carretera que se anuncia en la tele?
Estoy buscando una de la cual fiarme.

Doktor Jeckill.

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