sábado, diciembre 10, 2011

REMINGTON 870 “Home Defense”. La última barrera.

A principios del siglo XXI un suceso ocurrido en la madrileña localidad de Pozuelo de Alarcón conmocionó a la sociedad española. Un delincuente moldavo llamado Pietro Arcan robaba en un chalet que carecía de medidas de seguridad, portando una mochila con sus herramientas: un revolver Colt King Cobra del .357 magnum, un cuchillo con una hoja de 21 centímetros de longitud, una linterna, unos alicates y dos destornilladores.
Los elementos de seguridad pasiva como los barrotes de las rejas, solo sirvieron para facilitarle el acceso trepando a la planta superior del domicilio, los habitantes detectaron la intrusión y llamaron a las 4’00 horas a la Policía Nacional, pero Arcan disparó al matrimonio, después acuchilló y degolló al hombre. Según consta en la sentencia, la mujer (gravemente herida) se fingió muerta y realizó otras tres llamadas a los servicios de emergencia, hasta que sobre las 5’00 horas aproximadamente se personó un radiopatrulla que sorprendió a Arcan huyendo armado del chalet.
Arcan en su ámbito podía considerarse un “profesional”, ya había asesinado en el interior de un chalet en Rumania, y tenía 9 causas abiertas con la justicia española por robos en el interior de chalets o en vehículos.

Este es un lamentable ejemplo de ineficacia del sistema policial y judicial español, que termina con una familia rota en el cementerio. Cuando las instituciones fallan, se debe facilitar al ciudadano el derecho a la autoprotección, impulsando la instalación de medidas activas y pasivas de seguridad como una protección perimetral a la vivienda, alarmas conectadas a CRA, circuito cerrado de televisión, puertas blindadas, sísmicos, magnéticos, enrejado y habitaciones anti pánico.
Hay quienes tienen perros guardianes, pero necesitan entrenamiento, mantenimiento, seguros y cuidados. Los más arriesgados se convierten en los guardianes desarmados de su familia y se intentan dotar apresuradamente de armas “ultima ratio” para repeler el asalto al domicilio con objetos cotidianos de la vivienda como cuchillos, herramientas, e incluso con utensilios de limpieza.
Si además la comunicación con las fuerzas y cuerpos de seguridad no se produce por sabotaje o por la inmediatez del asalto podemos acabar mal, pese a que colaboremos con los asaltantes.

Otros más precavidos y tras evaluar el riesgo preparan armas específicas para repeler este tipo de asaltos con hachas, armas blancas, spray de defensa personal y todo tipo de objetos contundentes que ante delincuentes expertos o armados con armas de fuego no suelen ser medios suficientes de disuasión y/o repulsión pero son mejores que nada, aunque hay armas infinitamente mejores para defender nuestro hogar, y nos estamos refiriendo sin lugar a dudas a las armas de fuego.
Estas, suelen presentar desventajas tales como de falta de preparación técnica y legal por parte del usuario ajeno a instituciones relacionadas con la seguridad y las Fuerzas Armadas.
Es una aberración acudir a una armería a comprar un arma de caza o deportiva, guiarla en la intervención de armas para luego no ejercer ningún tipo de actividad, ni federarse y guardarla en el armario en espera de un asalto, sin asesorarse ampliamente o realizar algún curso impartido por profesionales, pero la realidad es que en España el número de licencias de armas de la tercera categoría supera ampliamente a los federados poseedores de armas de caza.


Ante esta demanda social, es lógico que los fabricantes de armas ofertaran productos específicos para la defensa del hogar y pese a que existen pistolas, revólveres , rifles y carabinas para estos fines, la escopeta ha sido el arma elegida mayoritariamente para la defensa de los hogares en Estados Unidos (y en España), ya que todas las anteriores armas indicadas presentan peligro por sobrepenetración al atravesar la cartuchería metálica paredes y muros, poniendo en peligro a familiares, vecinos y a otras personas inocentes.
También las escopetas utilizan municiones menos propensas al rebote y presentan menos problemas mecánicos.

En cuanto al tipo de escopeta nadie pone en duda que es un arma terrible a corta distancia, siendo la herramienta preferida de los atracadores al recortarles culata y cañón con lo que se consigue mayor portabilidad y mayor dispersión. Las semiautomáticas tienen una capacidad de carga limitada (en España) a 2+1 cartucho y con munición deteriorada puede producir interrupciones difíciles de solventar en una situación de estrés, aunque existen armas excelentes como la Benelli M-4 que actualmente están siendo ampliamente utilizadas por los profesionales.

Las monotiro, superpuestas y paralelas tienen una capacidad muy limitada y no se pueden recargar rápidamente. Es quizá por esto que las instituciones policiales desde finales de siglo XIX hasta la actualidad han depositado su confianza en la escopeta de trombón o embolo utilizada para la caza, debidamente modificada para sus necesidades, ya que tiene una capacidad de carga más amplía que el resto de escopetas, manteniendo un gran poder de parada y aportando una fiabilidad en el sistema de alimentación insuperable.
Entre este tipo de escopetas nos encontramos con la Remington 870 que empezó su andadura allá por los años 50 del siglo pasado siendo usada en los Estados Unidos masivamente por sus militares, policías y personal de seguridad, ya que es capaz de usar postas, bala, proyectiles de goma o impulsores de botes de gas CS.
Con un fiable seguro situado en el lado izquierdo del arma tras la cola del disparador, puede ser accionado indistintamente por tiradores diestros con el dedo pulgar o por tiradores zurdos rompiendo el agarre y usando el dedo índice.
Quizás por estas evidentes virtudes, Borchers se ha atrevido a comercializar en España una variación de la Remington 870 para la defensa del hogar (Home defense), en calibre 12 mágnum de poco más de 3 kilos de peso.
Estamos ante una escopeta especialmente fina, manejable y efectiva en situaciones de enfrentamiento inferiores a 10 metros, como puede ser una habitación, donde el guión sobre el cañón es el único elemento de puntería que necesitaremos para hacer tiro dirigido.
Con una capacidad de 4 + 1 cartuchos, podemos “customizarla” para ampliar la carga , aconsejando en este modelo un prolongador de dos cartuchos más para no superar los 46 centímetros de cañón. También si nos ponemos a optimizar la escopeta, sería aconsejable sustituir el guardamanos del trombón, por uno dotado con una linterna táctica, ya que la mayoría de los asaltos se producen en situaciones de baja luminosidad, si a esto lo acompañamos de un alza tipo “ghost ring” para asegurar nuestros disparos y poder apuntar si el potencial asaltante toma como rehén a algún familiar.
En cuanto a la carga, siempre recomiendo la llamada “carga malaya” consistente en alternar bala/posta y así sucesivamente, ya tengamos necesidad de abrir el disparo o concentrar el disparo. Con portacartuchos en la culata y en el lateral del cargador, tendremos un arma defensiva temible para ser usada en el interior de edificios e instalaciones.

Probamos el arma en las instalaciones del FYRS varios tiradores de ambos sexos, entre los que se encontraban miembros de las FFCCSS y detectives privados unos con amplia experiencia y otros sin ninguna ante armas largas.
La mayoría de los disparos se hicieron apuntando a distancias no superiores a los 15 metros, mostrándose efectivo el único elemento de puntería que trae de serie la escopeta, es decir el guión.
A distancias más cortas, se realizaron disparos de cadera e incluso los tiradores noveles acertaban en la masa corporal de los blancos.

Lo mejor de todo es la fiabilidad de esta escopeta de corredera, que se tragaba toda la munición usada: balas, postas, varios cartuchos viejos y oxidados de caza eran disparados y si fallaban eran expulsados de la recamara sin interrupción alguna, siendo sustituidos por el siguiente cartucho.

Fuente: Todo Seguridad.

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