viernes, noviembre 21, 2008

EL NOVIO DE LA MUERTE.




Este es un articulo que fué realizado por D. Armando Oterino Cervelló, gran historiador de temas castrense, que por desgracia y debido a una enfermedad nos abandonó definitivamente, pero queda su obra. Por eso quiero transcribir el mismo para honrar su memoria y a la vez resaltar a la Legión Española.



”En el Tercio, a imitación de su vecina Legión extranjera francesa que la arrastraba desde la entonces recién terminada guerra europea, se cantó inicialmente “La Madelón”, pero por poco tiempo, porque no tardó en adoptar un canto que le era más propio y estaba más cerca de aquel nuevo estilo de vida militar de entender la vida y la muerte. Este canto empezó siendo un cuplé, una canción de escenario; una letrilla que hace llorar a los hombres de bronce que no lloran nunca y a las mujeres que lloran siempre, que las dejan sin aliento, sin pestañear, pálidas como la propia muerte.



El 7 de enero de 1.921, en Beni Hassán, cuando el Tercio tenía sólo unos meses de existencia, (su primera Bandera se había organizado en octubre), después de haberse defendido heroicamente con su escuadra frente a los kabileños que los atacaron y pretendieron apoderarse de sus armas, murió a consecuencia de las heridas recibidas el Cabo Baltasar Queija de la Vega; era el primer legionario que perdía la vida en un hecho de armas. En su bolsillo se encontraron unos versos llenos de emoción y sentimiento. Se dice que acababa de enterarse de la muerte de su novia, y en esas confidencias íntimas que se hacen al compañero en las largas esperas campamentales de una estrellada noche moruna, había confesado: ¡Ojalá la primera bala no tarde mucho y sea para mi corazón, para reunirme pronto con ella!. Pocas horas después, cuando se realizaba la retirada de protección de unos caminos su escuadra fue atacada. Toda una premonición que presagiaba el futuro canto de “El novio de la muerte”.



Su letra se debe a Fidel Prado, habiendola llevado al pentagrama el catalán Juan Costa. Después de ensayarla en el estudio del compositor Modesto Romero (autor más tarde de la “Canción del Legionario”) en Madrid, la estrenó con gran éxito y acierto la cupletista Mercedes Fernández González artísticamente conocida como “Lola Montes”, en 1.921, en el Teatro Vital Aza de Málaga, desde donde saltó a Melilla actuando como fin de Fiestas en la Compañía de comedias de Valeriano León: era en los angustiosos días de julio en que tuvieron lugar los trágicos acontecimientos del desastre de Annual y el derrumbamiento de aquella Comandancia General, elevando la moral de nuestras fuerzas y alentando la espera de refuerzos y socorros, especialmente los que le llevarían los legionarios, que desde Ceuta habían sido enviados por mar.



“El novio de la muerte” se ha adaptado al paso lento, procesional y fúnebre, cantándose en todos los cuarteles y campamentos de La Legión, en el tradicional “Sábado Legionario”, en el que se rinde culto y homenaje a sus muertos.”“

LETRA:

Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.

Más si alguno quien era le preguntaba
con dolor y rudeza le contestaba:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera
defendiendo su Bandera
el legionario avanzó.

Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios te llama
para mi un puesto reclama
que buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!

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