sábado, agosto 09, 2008

Bobber 31. By Custom Art.

Cuando Nacho Sanz, de Custom Art, me dijo que acababa de construir un bobber con elementos actuales e incluso modernos, cuanto menos, me sorprendí, extrañé y mi curiosidad se puso a funcionar como unos engranajes bien engrasados a toda la velocidad que mi curiosidad y neuronas me permitieron.



Tanto es así que me desplacé quinientos kilómetros para realizar la sesión de fotos (y ya de paso, cubrir algún que otro evento) hasta la capital del reino, en donde Nacho posee su peculiar taller de transformación, en el que se respira calidad en cuanto entras por la fría y discreta puerta exterior.

La verdad es que el estilo bobber nunca fue mi estilo favorito para lo que sería mi ideal de moto, pero he de reconocer que cuando vi la preciosidad de máquina que es objeto del presente reportaje, me hubiese encantado que fuese mía.

Integra de manera deliciosa y exacta, elementos tales como intermitentes Kellermann en un conjunto claramente retro y pintura mate y sin florituras con una gama de colores (negro, blanco roto y naranja) muy actuales y que sin embargo, que se asocian enseguida al estilo referido y que resultaron de la inspiración del pececito de la película de Disney “Nemo”.



Una estructura gorda, baja y minimalista a la que no le echo en falta ningún detalle estético, funcional o de seguridad (a diferencia de los viejos bobber) sin crear una brecha estética importante con respecto al estilo buscado.
Un bobber musculoso y a la vez, sencillo en sus formas y aspiraciones, pero que irradia belleza, sobriedad y calidad por cada rebaba de sus soldaduras o caucho de sus juntas.

Plataformas para piloto & pasajera anodizadas, piloto trasero Sparto de los que nacen un par de pequeños intermitentes traseros de Kellermann, un faro delantero estilo retro con cristal plano o tapones de carburante de tipo aviación todo en negro, combinando a la perfección con unos discretos pero efectivísimos escapes Supertrapp grises mate con colectores en negro o el escaso cromo que se puede verse tan solo en la tapa de la primaria, los empujadores del motor o el bisel del cuentakilómetros, que por supuesto, resaltan sobre la mayor parte del resto de esos mismos elementos que lucen con estilo, el tan riguroso color negro mate que caracteriza a los bobbers de categoría.



El manillar Flyer (adivinad de que color) coronado por esos puños Batistinis que podéis admirar en las fotos, proporciona una postura de conducción que a mi, personalmente me encanta (mi última moto, lo lucía con orgullo y coquetería) y da a la moto ese aspecto amplio, abierto y achatado al suelo y a su jinete ese aspecto de “crucificado” que queda tan biker, tan chula y que cuando adaptas tus músculos dorsales, tan llevadera e incluso cómoda.

El doble freno de disco delantero, que para acoplarlo hubo que modificar botellas, horquilla, etc. proporciona una frenada precisa y eficaz y el disco simple trasero lo complementa de manera muy adecuada. ¡Donde quedan aquellos frenos rudimentarios y casi ausentes de los bobbers de otros tiempos!



Multitud de pequeños detalles que dan buen gusto a la moto y soluciones prácticas y mas o menos sencillas para obtener el resultado que podéis observar en las fotos: Un bobber a caballo entre dos épocas tan sumamente distintas, entre las que los estilos, conceptos y forma de entender la vida resultan claramente antagónicos.



Bueno, no quiero aburriros mas con detalles que a mi me hacen escribir sin descanso porque me apasionan, pero que os pueden resultar tediosos cuando podéis simplemente consultarlos en la ficha técnica que adjunto.

Como anécdota, os comentaré que el detalle del número 31, es la firma de la factoría CUSTOM ART, correspondiente al orden en el alfabeto de las letras “C” y “A”. Así que mas vale que os vayáis acostumbrando a este numerito- firma impreso en bastantes creaciones que se caracterizan por el buen gusto, ya que representan o rubrican el pedigrí de una máquina creada por este maestro del Custom madrileño.



Si. Bueno, ya sé. Os estaréis preguntando quien es la bella doncella que posa para las fotos. Se trata de Yanina. Una bellísima soviética que además de estar como podéis comprobar en las fotos, es cantidad de simpática, tiene la carrera de turismo realizada en España y compagina su trabajo de bailarina con trabajos como modelo, stripper y hace incluso trabajos para la prestigiosa revista Play Boy.
Su teléfono y paradero son alto secreto militar y me niego a facilitárselos a nadie que no me ofrezca como poco, una moto diseñada por Nacho Sanz, a cambio.



Texto & fotos: Doktor Jeckill.

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