viernes, abril 04, 2008

Ford 1936.(El nuevo capricho de Billy Gibbons)



Cuando Billy Gibbons, el guitarrista de ZZ Top, añade un nuevo coche a su colección, estamos seguros de que es algo muy especial. Olviden el Cadzzilla o el Eliminator y dejen sitio a un viejo camión de Kentucky…

Suena como cualquier canción de ZZ Top, un grupo de rock típicamente americano. Esa voz, ese acento sureño es el sonido característico de Billy F. Gibbons, su guitarrista y coleccionista de coches especialmente preparados.

«El pequeño de 1936 estaba aparcado en Louisville, Kentucky », dice Billy recordando la primera vez que vio su Ford. Estaba al lado de unos bólidos de Kirby Stafford, totalmente destrozados.


Kirby Stafford lleva desde finales de los años 1950 construyendo bólidos a mano.

Kirby creció en el taller de su padre y empezó a construir sus propios coches en cuanto pudo utilizar una llave inglesa y sostener un soplete con las manos.

A finales de los años 70, empezó a tomárselo en serio y su padre le sigue ayudando hasta el día de hoy.
«Me río mucho cuando recuerdo cómo construí el camión de Billy, ése al que ahora llamáis rata», dice Kirby divertido.

«En aquella época, en Dillehay, había ocho tipos con tierras o que trabajaban que tenían bólidos fabricados a mano o los estaban construyendo. La gente empezó a llamarnos los Dillehay Rats, como en los años 50».
A Kirby le ha gustado este regreso al pasado; hace mucho tiempo que no llaman Rata a su bólido.
«En realidad, nosotros no llamamos ‘ratas’ a nuestros bólidos», confirma.
«Nos hemos hecho bastante famosos por construir coches y camiones fiables con muy buena pinta.
Creo que el verano que terminé de hacer el camión de Billy le hice 4.800 kilómetros. Es muy fiable y siempre arranca a la primera».


Ya sea rata o no, y sea lo que sea lo que le echan al agua en Dillehay Street, es evidente que a Billy F. Gibbons le gustó el viejo ‘36. Billy estaba visitando la feria de Street Rod Nationals en Louisville, Kentucky, cuando vio el Ford.

Pero, ¿qué llama la atención a un hombre que tiene todo lo que se puede soñar en un garaje, todo lo que se puede pagar con dinero? «Bueno», dice Billy.
«Me mola todo... la nevera para llevar el hielo, la tabla de surf en el techo, es una belleza. Es una experiencia totalmente única.
No tienes que preocuparte de dónde lo aparcas ni de cerrar las puertas con llave. Sólo tienes que buscar un poco de asfalto y tirar millas».


Reducido a sus elementos básicos, el Ford lleva un motor ‘flathead’ de un tocayo de 1953 con una transmisión S10, eje delantero abatible, y la parte trasera de 20 cm es también de un Ford.
Se han quitado 12,7 cm del techo y la carrocería se ha encajado a 15 cm de la estructura que a su vez sobresale 10 cm del morro y 35 cm por detrás.

Pero es mucho más que un montón de piezas bien elegidas y Billy lo sabía.
Kirby recuerda muy bien aquel día en la feria de Street Rod Nationals.
«Creo que lo que le llamó la atención a Billy fue la tabla de surf que había montado sobre un viejo triángulo de suspensión.

Billy se paseaba por la feria en un descapotable. Me fije en él inmediatamente. Resulta difícil no hacerlo. Paró el coche y se puso a mirar el camión. Se bajó, empezó a hacer preguntas y llegamos al acuerdo en un santiamén.Ese día nos dimos una vuelta juntos. Fue genial».


Al igual que nosotros, Bill siempre está buscando un nuevo coche, pero nunca se había fijado en los camiones hasta que conoció a Kirby.
«Para nada», dice riendo Billy, recordando aquel día en la feria.
«Pero nunca olvidaré ese momento». Sin embargo, nos gustaría saber cómo va a encajar el pequeño Ford con modelos tan rutilantes como el Eliminator Coupé y el Cadzzilla.
«¡Perfectamente!», dice Billy.
«Los tubos que salen del colector de admisión ‘flathead’ hacen que te sientas libre».


La pasión que siente Gibbons por estos coches y la escena son un canto a la pasión de vivir y queda claro que disfruta muchísimo de su pequeño Ford.
«Es una sensación fantástica y además un reto que te mantiene alerta. Se trata de crear un vehículo con un perfil y un aspecto perfectos.
Hasta ahora, el acabado basto y la tosquedad que caracterizan a este camión eran algo que intentábamos borrar.
De todos los coches que hemos construido y añadido a la colección, éste es una verdadera delicia porque es un vehículo duro y sin complejos que va a cualquier parte. ¡Es un monstruo!»



Pero qué se siente al volante. Al deslizarte en el asiento de conductor de un Jaguar colocado en el camión de Billy, resulta imposible no girar la cabeza a la derecha y buscar un hombre barbudo con sombrero y gafas de sol baratas armado con una escopeta. Pero por desgracia no está.

El volante es agradable y la caja de cambio está situada muy alta.
El motor sale justo del final del morro, así que hay mucho sitio para los pedales, incluso para alguien con los pies muy grandes.
No es difícil dar con las velocidades, pero el cambio de marchas no es rápido.
Aunque tampoco tiene la menor intención de serlo.
Si le pisas un poco el motor se anima enseguida. El pick up tira muy bien y queda claro por qué Kirby le hizo tantos kilómetros los primeros días.
Resulta muy divertido de conducir y es todo lo confortable que puede ser, incluso para alguien que mide 1,80 metros.
A Billy le vuelve loco pasearse con esta belleza.

Texto: Nigel Grinshaw/ Fotos: Matthew Howell.

1 comentario:

Susan dijo...

Es muy gratificante ser observador de este tipo de pasiones, que demuestran que los sueños pueden hacerse realidad.