viernes, enero 04, 2008

Paquetes Vs. paketes

Los “paquetes” como expresión popular y apartada del aspecto postal de la palabra, siempre han sido menospreciados y su significación ha ido casi siempre asociada a algo cutre, malo o negativo.

Un boxeador sin juego de pies y que no tiene ni idea de encajar los golpes adecuadamente al contrario. Una persona que no se mueve, no hace algo útil o es demasiado lenta y vaga. Lo que nos cae si nos pillan a mas de 70 kms/h en los túneles de la m-30 y que según Chikito de la Calzada, no nos libra de él ni Perry Mason. El receptáculo de esas cosas cilíndricas que se fuman y que además de producir multitud de enfermedades, llena las arcas del estado con nuestros impuestos, ante la hipocresía actual de prohibir su consumo en casi cualquier lugar. Lo que marca un chuloplaya en su mínimo bañador de leopardo marca “Turbo”. O un colega que se llama Francisco y que con 40 años, su familia aún le llama “paquito, paquete” ante su cara roja de ira y su cuello de pana... ¡Ah, no. Que no es de pana, es que son las venas que se le marcan!...
Y así, un largo etcétera.



Pero luego, gracias a la industria del motociclismo, existe otro tipo de “pakete”. Este denominado y escrito con “k” para diferenciarse de los “otros” paquetes.

En este caso, es mas bien todo lo contrario. Salvo en el caso de la pedorra acaparadora, manipuladora y mandona del “ Peeepeeee, gira a la dereeechaaaa, freeeena, freeena, que nos vas a mataaar” o del “Ya se que tienes un chopper minimalista, pero yo necesito llevar a esa fiesta de moteros salvajes mi secador de pelo y mis dieciocho modelitos de ropa fashion”. (Haciendo la salvedad de que, afortunadamente, cada vez mas chavalas pilotan y es el maromo el que adopta el rol de pakete), los paketes se convierten en un sueño hecho realidad.

El sueño de la persona a la que queremos tanto como a nuestra moto (en algunos casos, se ha dado la curiosidad, de que ¡¡incluso mas!!) y que además de compartir una importante parte de nuestra vida, también comparte la afición por las dos ruedas, los viajes, las cervezas en buena compañía, los kilómetros, las anécdotas, el frio del invierno y las cortinas de agua de los días de lluvia, las puestas de sol a lomos de nuestra compañera de metal, etc.

El pakete, es el perfecto ejemplo del proverbio: “Las penas en compañía, son la mitad, pero las alegrías, en compañía, son el doble”.



Nos adaptamos siempre el piloto al pakete y viceversa, en perfecta simbiosis en la corriente que nos arrastra sobre el rio de asfalto a lomos de nuestra moto, hasta las últimas consecuencias.
Es una cuestión de mutua confianza, en la que los dos ponemos nuestra vida en manos del otro, como en una pareja de asalto de los mejores equipos de fuerzas especiales.

Bueno. A veces te jode tener que poner ese asiento tan antiestético y si pones unos amortiguadores demasiado bajos, rozas todo el guardabarros en la rueda, tienes que incluir las alforjas como algo habitual en los viajes y esas cosillas, esos detallitos sin importancia que a veces acaban echándonos en cara a la hora de un buen divorcio o separación.

Pero como decían en los tebeos de Conan: “eso es otra historia”.

Oscar “Dok Jeckill” Chatlak.

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