jueves, diciembre 20, 2007

Bolsillos llenos de soledad.

Traigo los bolsillos llenos de soledad
Bolsillos repletos de arena y aire

Traigo el pecho herido de muerte
Del recuerdo de amores traidores que no se borran con el tiempo

Giro mi cabeza y contemplo el camino recorrido
Lleno de vivencias y recuerdos intensos que estremecen mi memoria

Un pasado lleno de tristeza y alegría, de placer y dolor
Algunas veces al mismo tiempo, y algunas otras veces, no

Escucho música bohemia porque habla de mi vida como si me conociese
Porque mi camino ha sido un tema de blues interpretado por un pianista decadente.

Mi presente es una melodía triste que suena como un lamento
Y mi futuro una hipótesis, una apuesta,
una quimera que se vive sorbo a sorbo, al momento y sin promesas.

Una vez quise aprenderlo todo y vivir deprisa
Ahora me conformo con levantarme cada día
para descubrir que aunque estés a la vuelta de todo y tu capacidad de sorpresa muerta, el sol continúa saliendo cada mañana.

Si te duermes sobre mierda y vómitos,
te podré vaticinar que no despertarás oliendo a rosas.
Y si yaces con quien no te ama sinceramente,
tarde o temprano, amanecerás con un cuchillo clavado en tu espalda.



No es cuestión de apostar al blanco
y que el destino haga que la bola haga que salga negro.
Se trata de saber abandonar el juego a tiempo cuando sabes que no ganarás.

Siento el aire en mi cara
y el olor de la tierra mojada impregna mi olfato y mis sentidos
Y entonces descubro lo que permanece a pesar de todo y es inmutable.

Lo bueno de toda tormenta es que antes o después acaba.
Te sientes satisfecho de haberla sobrevivido
y que siempre podrás escribir sobre ella
y tal vez, sirva de inspiración para otra triste canción de blues.

Creo que esta vez, además de arena y aire,
traigo en los bolsillos una historia que contar.
Una historia con la que sentir.
Una historia repleta de soledad
para compartir al final de la barra de un bar,
mientras le pone música otro pianista decadente.

Y que solitarios sentirán como suya,

mirando recelosos de reojo a los otros personajes del salón,
que fijan su mirada en el fondo de un vaso
y juguetean distraídamente con el hielo del fondo de este,
mientras escuchan y sienten.
Sienten y escuchan,

Lo mismo que tu.
Lo mismo que yo.

Doktor Jeckill. Iniciado en febrero de 2006 y acabado en enero de 2007.

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